Sala Virreinal
Viceroyal saloon
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La visita dirigida por guías a la Casa de la Libertad empieza
en la Sala Virreinal, presidida por un retrato del rey de España
Carlos III, monarca progresista que suprimió a los Corregidores,
cuyos abusos habían provocado la gran sublevación
indígena de 1780 en Perú y Charcas. Los Corregidores,
que compraban sus cargos por siete años, fueron sustituidos
por Intendentes rentados por la Corona (equivalentes a los Prefectos
actuales). Carlos III suprimió el monopolio comercial del
puerto español de Cádiz y autorizó que otros
de la península comerciaran con las colonias americanas,
que fueron abiertos al intercambio mercantil. Este tráfico
promovió el rápido desarrollo de las colonias y particularmente
de sus puertos principales, como Buenos Aires, Montevideo, Valparaíso,
El Callao y otros. Carlos III cometió el gravísimo
error de expulsar de sus dominios a los jesuitas, medida desastrosa
para el desarrollo de los estudios universitarios y de las misiones
en los llanos tropicales.
Se exhibe también el retrato del Virrey Toledo, llamado
el "Solón Peruano" por su gran obra legisladora.
Visitó el territorio de Charcas en 1572, donde permaneció
cerca de tres años, unos en Potosí y otros en La Plata
(Sucre).
Por disposición suya se fundaron las villas de Cochabamba
y Tarija. Su gran obra de gobernante se ve empeñada por sus
ordenanzas sobre el sistema de la "mita" en las minas
y por la ejecución del Inca Tupac Amaru, que residía
en las montañas de Villcabamba (Perú).
También presenta esta sala la efigie de José Miguel
de Antequera, Fiscal de la Audiencia de Charcas, enviado a pacificar
el Paraguay, donde es considerado como el precursor de su autonomía.
Juan José de Segovia, oidor que fue de la Audiencia de Charcas
y primer rector criollo de la Universidad de San Francisco Xavier,
está retratado con su esposa, Manuela del Risco y Agorreta,
dama de gran fortuna y que viste con una falda plisada, de la que
tomaron modelo las mujeres del pueblo (cholas) para la confección
de sus polleras. Antes usaban una simple bata lisa.
Atrae grandemente la atención de los visitantes el gran
mapa de las colonias españolas de Sudamérica, editado
en España en 1775, y que revela la gran dimensión
de la Audiencia de Charcas, extendida desde las inmediaciones del
Cuzco, Perú, hasta el sur de Buenos Aires, comprendiendo
su jurisdicción el norte argentino, Paraguay, Uruguay y parte
del sur del Perú, entre el Pacífico y el Atlántico.
Una cota de malla y armas del período de la Conquista de
América se muestran en una vitrina.
Esta sala exhibe tres bargueños de gran belleza, labrados
en maderas finas del trópico, exquisitamente taraceados,
originarios de las misiones jesuíticas de Mojos y Chiquitos,
del siglo XVIII.
Finalmente, muestra una espineta o clavecín, muy primitivo
de principios del siglo XVIII.
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The Colonial Hall dominated by a portrait of King Charles
III of Spain, a monarch who supported progress, is where begins
the visit to the “Casa de la Libertad”. He abolished the
position of Local Magistrates, whose abuses provoked the large indigenous
revolts of 1780, in Peru and Charcas. The Magistrates, who bought their
jobs for seven years, were substituted by managers paid by the crown
(equivalent to the current Prefects).
The commercial monopoly of the spanish port of Cadiz to trade with the American
colonies was abolished by Charles III and other Iberian Peninsula ports were
authorized to trade. This promoted the rapid development of the colonies and
particularly of their main ports such as Buenos Aires, Montevideo, Valparaiso,
El Callao and others.
However, Charles III expelled the Jesuits from his domains, which was a disastrous
measure for the development of university studies and for the missions located
in the tropical plains.
In this hall there is also a portrait of Francisco De Toledo, Peru's
Viceroy, called the “Peruvian Solon” for his great legislative work (Solon
promoted democratic politics as legislator and magistrate in Athens). Toledo
stayed around for three years in the territory of Charcas in 1572, spending some
time in Potosí and some time in La Plata (now Sucre). He ordered the foundation
of Cochabamba, Salta and Tarija towns.
Sala Virreinal
Viceroyal saloon
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His great work as a ruler was tarnished
by his legislation on the “mita”,
or forced labour regime in the silver mines (a system that allowed
the Spanish to force the natives to do public works, and was misused
to enslave them in mines) and for the Inca Tupac Amaru execution, who
lived in the mountains of Villcabamba (Peru).
We can also find in this Hall the portrait of José Miguel de Antequera,
Public Prosecutor of the Audience of Charcas Court, who was sent
to pacify Paraguay, where he is considered the predecessor of its autonomy.
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